miércoles, 15 de febrero de 2012

AVANZANDO EN EL MARATÓN DE LA FE

Hebreos 12:1-3
1 Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
3 Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón.

Todo cristiano es llamado a una carrera. Desde el momento en que el evangelio llega a nuestras vidas, somos posicionados para emprender esa carrera, la carrera de la Fe. Dios en su Gracia nos ha enlistado.
El escritor del libro de Hebreos mediante esta figura, de un maratón olímpico, nos presenta los elementos necesarios para poder llegar a la meta de nuestra Fe.
La palabra de Dios, el evangelio nos ha sido dado, lo recibimos como lo menciona la parábola del sembrador; como una semilla. Esa semilla es la poderosa palabra de Dios. La diferencia estriba en la forma en que respondemos al recibir su palabra.
Su palabra es poderosa y siempre traerá beneficio a nuestra vida.
Cuando los corredores en el maratón van entrando al estadio, entran de la calle al estadio por un pasillo oscuro para luego encontrarse con un estadio lleno de gente, como una nube de gente.

I.- Para avanzar en la carrera de la Fe debemos estar motivados por los
Héroes de la Fe.

Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos.....

Esta multitud de testigos son todos aquellos héroes de la Fe descritos en el capitulo 11 de Hebreos, los cuales están sentados en las graderías habiendo sido testigos de las promesas de Dios en medio de su carrera. Estos no son simples espectadores, sino que en el griego el sentido de esta palabra “testigo” (martus) es “uno que puede afirmar lo que el ha visto u oído” es decir estos están testificando en cuanto a su Fe y así inspirándonos por lo que han hecho en Dios y lo que han recibido.
a).- Estos hombres creyeron a la palabra de Dios.
El capitulo 11 inicia indicándonos que la fe producida por la palabra de Dios es poderosa, por su palabra fue creado el universo.
Enseguida habla de los hombres que creyeron la Palabra de Dios y como respondieron a ella:
Abel, Enoc, Noe, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, José, Moisés, Rahab, ...
Leer vr 32
Estos testigos no están callados: Con respecto a Abel “y por la Fe el habla todavía aunque este muerto” Ellos nos alientan en nuestra competencia de Fe a través de la Palabra de Dios.

b).- El fruto de su Fe ha sido extraordinario.
33 quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de leones,
34 apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada; siendo débiles, fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Heb. 11:33-34

c).- Estos hombres ya corrieron la carrera y nos están esperando a fin de que no fueran perfectos sin nosotros.

De todos ellos sus obras están escritas en la palabra. Pero también están esas graderías los héroes descritos en el N.T. Pedro, Pablo, Felipe, Esteban, Los doce discípulos, los mártires de la Fe, Policarpo, Ignacio de Antioquia, Irineo, Clemente de Alejandría, Agustín, Anselmo, Jerónimo Savonarola, Juan Hus, Lucero, Calvino, Spurgeon, Wesley, Whitefield, Moody, etc.
Sus obras nos motivan, porque creyeron la palabra de Dios.
Estos testigos nos animan a continuar avanzando en el maratón de la Fe porque ellos han experimentado la Fidelidad de la Palabra de Dios, por eso..............

II.- Para avanzar en la carrera de la Fe debemos despojarnos de todo peso
y del pecado que fácilmente nos envuelve.


Ilustrar como debe ser la ropa del corredor.

En los Juegos Olímpicos de Roma (1960) el etiope Abebe Bikila asombró al mundo corrió descalzo e impuso el récord que perdió tres años después y lo recuperó en los Juegos Olímpicos de Japón (1964).

a).- De todo Peso.
Llama la atención como el escritor de Hebreos hace una distinción entre el peso y el pecado. Hay cosas que nos pueden estar estorbando y no necesariamente son pecado, pero sin embargo nos estorban para alcanzar la meta. Ejemplo. Amigos, Cosas materiales, ciertas actividades, deportes, (el ejercicio físico en poco aprovecha). ¿Qué hay en tu vida que pueda ser un estorbo para lo que Dios te esta llamando? ¿Hay cosas a las cuales tienes que renunciar?
El quitar peso, también implica disciplina. Ese acto de ejercitar el cuerpo para quitar la carne superflua de que tienen que desprenderse los atletas para poder ejercer su deporte con mayor eficacia.
Hay cosas que se convierten en un verdadero obstáculo para continuar con nuestra carrera como creyentes. El vernos constantemente en el espejo de su palabra para poder ser perfeccionados.

Lc. 21:34 Estad alerta, no sea que vuestro corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre vosotros como un lazo;
Col 3:8 Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de vuestra boca.
9 No mintáis los unos a los otros, puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos,

Mi testimonio de renunciar al trabajo secular por un llamado mejor.
Aplicación: Talvez un trabajo que no es honroso al Señor.

b).- De pecado que tan fácilmente nos envuelve..
No hay peor obstáculo para nuestra carrera que tener pecado en nuestra vida. Este se pega fácilmente. Somos prestos para pecar. Se enreda en nuestros pies y nos hace caer.
En la parábola del sembrador, la semilla que cayo en buena tierra, explica Jesús que es un corazón recto y bueno.
Todo arrepentimiento implica una acción, el renunciar a aquellas cosas que van contra el carácter de Dios. Esa es la trampa que nos descalifica en la carrera.

En San Luis (1904), Fred lorz cruzó primero la línea de sentencia, y fue agasajado como campeón, hasta que se comprobó que había hecho parte del recorrido a bordo de un vehículo.

Dios requiere que nuestro Corazón se encuentre recto y puro. Libre de Pecado. Libre de toda codicia. Eva en el huerto deseaba mayor sabiduría, otros desean cosas materiales, otros codician la mujer ajena, etc.

La pureza indica un estado del corazón en el que hay una completa devoción a Dios. Así como se dice que el agua no adulterada es pura, y que el oro sin impurezas es oro puro, el corazón puro es el corazón no dividido, en el que no existe conflicto de lealtades, ni intereses ni mezcla de motivos, como tampoco hipocresía o falta de seguridad. Es una entrega completa manifestada hacia Dios
La recompensa del corazón no dividido es la visión de Dios. No puede tener visión de Dios el corazón impuro, debido a que esta fuera de armonía con la naturaleza y el carácter de Dios.
No se puede avanzar hacia la meta si hay pecado en nuestro corazón. Se requiere renunciar a aquellas cosas que ofenden a Dios.
1 Tes. 4:3-7
Aplicación: Una mala relación con alguien, un mal habito, un pecado oculto, tolerar pensamientos perversos, guardar rencor, la falta de perdón deben ser desarraigados de nuestra vida si queremos crecer y dar fruto, si queremos llegar a la meta.
Una Gran verdad es cierta: Dios no revela su voluntad a aquellos que no están dispuestos a hacerla.

III.- Para avanzar en la carrera de la Fe debemos correr con perseverancia.

y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

En el cap.10:23
23 Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió;
24 y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras,
25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.
Y luego en el versículo 36 al 39:
36 Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
37 PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ.
38 MAS MI JUSTO VIVIRÁ POR LA FE; Y SI RETROCEDE, MI ALMA NO SE COMPLACERÁ EN ÉL.
39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.

Es importante perseverar en la palabra. Es muy fácil ser oidores olvidadizos y no poner por obra las cosas que el Señor nos ha estado mandando. Todos sus mandatos debemos ejercitarlos con perseverancia.
La falta de perseverancia acarrea gran pérdida a nuestra vida.
Si el corredor Filipides no hubiera perseverado hasta la meta, imagina la gran devastación en la ciudad de Atenas. Todas esas mujeres y niños se hubieran quitado la vida.
Que terrible será que por no perseverar, a pesar de lo difícil, de las pruebas y las tentaciones no cumplamos con la voluntad y los propósitos de Dios en nuestra vida.

IV.- Para avanzar en la carrera de la Fe debemos tener puestos nuestros
ojos en Jesús el autor y consumador de la Fe.


En los Juegos Olímpicos de Estocolmo (1912) el japones Kamakury desapareció de la carrera. La policía nunca lo encontró, sin embargo 50 años después reapareció en un programa de televisión para contar que durante la competencia, una joven sueca le ofreció una naranjada desde la ventana. Aceptó, entró a la casa, descansó unos segundos y se quedó para toda la vida. Tuvo seis hijos con la sueca.

Que fácil nos podemos distraer de la meta.
Cuando corremos la carrera lo que anhelamos es la Meta. Hacia allá avanzamos.
¿Qué es lo que te inspira a avanzar en la carrera de la Fe?
¿Por qué corremos?
¿Por qué somos cristianos?
Alguien puede decir que corre porque esta huyendo del infierno, otro puede decir que es cristiano porque sus pecados ya fueron perdonados, otro por que desea ser feliz por la eternidad, para estar libres de culpa, etc.
Pero las escrituras nos dicen que debemos correr por un solo objetivo. Por estar con el salvador. Por estar con Dios. Por el amor hacia Cristo. El es nuestra meta, nuestro deleite, es lo que saludaban de lejos los héroes de la Fe del AT. La promesa bienaventurada.
Jesucristo no es uno que esta en las graderías, no es un héroe mas de la Fe, no, El es el autor y consumador de la Fe. El es nuestra meta. Y El es nuestro Premio.
Cuando quitamos nuestra mirada de Cristo, de inmediato nos veremos extraviados.
Que fácilmente nos podríamos distraer. Al punto que incluso las tareas cotidianas, los medios de comunicación, los avances políticos, las elecciones, hasta el ministerio pueden llegar a ser un distractor, que nos impida ver que Cristo es nuestra meta.
La meta es Su Gloria, es tenerlo a El.

a).- El es nuestra máxima motivación.
quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
3 Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón.

El valor que represento para muchos el acto heroico de Filipides, que por salvar a una ciudad tan importante, corrió hasta la muerte para que no sufrieran la catástrofe. Por eso este hombre es recordado, y en su honor se llama maratón a la carrera olímpica, cuyo héroe alcanzo un record insuperable por muchísimos años.

Nosotros somos cristianos por lo que Cristo hizo por nosotros en una Cruz. ¿Como no hemos de proclamarlo por todo el Mundo? El es la razón de porque estamos aquí, porque nos reunimos, porque de los sacramentos, las alabanzas y toda nuestra vida.
Seamos Cristocentricos en todas nuestras actividades, en todo lo que hagamos.

Pastor Elías Reyes

1 comentario:

Unknown dijo...

Gloria a Dios x el pastor Elias Reyes